El 12 de septiembre se cumplirán 40 años del nacimiento de Mazinger Z en el manga (Cómic) y en el anime (Dibujos animados).
Y varias generaciones siguen marcadas por uno de los personajes más interesantes, polémicos y emocionantes que se han podido ver en los cómics y la televisión.
"En España fue de las primeras series japonesas que se emitieron, una serie de acción además, y por su carácter pionero, y algo más adulto que otras series "para niños", dejó un recuerdo imborrable.
La serie original constaba de 92 episodios, en España sólo vimos 32 y no consecutivos, por lo visto hubo protestas porque decían que eran unos dibujos animados muy violentos. Esto en fue en septiembre de 1978.
Tan famoso se hizo Mazinger Z, que en Cabra del Camp (Tarragona) hay un parque temático lleno de figuras de los héroes infantiles de la época, entre ellos, Mazinger Z, La figura es muy grande mide 12 metros de alto.
Quién de vosotros no recuerda la frase: "Puños fuera..." o esta otra "Pechos fuera..." que decía Afrodita la compañera de Mazinger Z. Esta última frase dicen que es una leyenda en ninguno de los 32 capítulos se pronunció jamás.
El argumento de esta serie de dibujos animados fue el siguiente:
Juzo, el abuelo de Koji Kabuto, que es el niño que pilota el robot, y su colaborador encuentran en la isla de Rodas restos de una civilización antigua en la cual había gigantes de hierro que servían para defender la isla. Este colaborador era el Doctor Infierno quien fue el primero en darse cuenta de que con un ejército de robots se podía conquistar el mundo.
Juzo se asusta ante los planes del Doctor Infierno e inventa algo que pueda contrarrestar el poder del Doctor Infierno. Tiene que ser algo invulnerable. Inmortal. Juzo empieza a crear su robot en el laboratorio, a pesar de estar convencido que es el mejor robot, él siente que le falta algo.
Tras uno de los terremotos tan frecuentes en Japón, Koji Kabuto, el nieto, va a visitar a su abuelo y encuentra el laboratorio secreto. Su abuelo está atrapado bajo una viga y al ver al niño se da cuenta de que eso es lo que le falta a su robot, un espíritu humano, indomable e indoblegable por naturaleza. Alguien testarudo pero calculador. Una persona que haya conocido el sufrimiento y que sepa qué es la bondad. Su nieto Koji es la persona perfecta para ocupar ese puesto.
Le explica que Mazinger Z no es un juguete y que una vez que tome la decisión de pilotarlo estará en sus manos el destino del mundo.
A él le tocará elegir si será un dios salvador o un demonio destructor.
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