Mi preciosa Belén, en poco tiempo me conoces mejor que muchas que llevan más tiempo a mi lado, verás yo soy una mujer muy alegre, siempre contenta...pero hay veces y yo no lo puedo evitar, por recuerdos por circunstancias yo que sé, me viene la tristeza o la nostalgia o simplemente el echar de menos.
No pasa nada. Porque son momentos...son míos y yo sola los supero...no necesito a nadie... porque nadie puede ayudarme...ni siquiera el Hado.
Esta semana ha sido muy mala para mí, te lo explico aquí porque no quiero que nadie piense que estoy de bajón, y se preocupen para nada.
Yo siempre vine de vacaciones a Cullera primero con mis padres y luego con el Hado cuando nos casamos.
Continuo...uff...
El Hado y yo siempre teníamos las vacaciones en julio, mis padres que eran muy buenos nos dejaban estar solos y luego antes de acabar el mes, venían y estábamos juntos. Siempre lo hacían coincidir con mi Santo, el 26 de julio.
Las amigas que vienen a visitar Mi Rosa de los Vientos que conocieron a mis padres, que los quisieron me van a entender perfectamente.
Mi madre era una mujer mágica, ella decía muchas veces que era una "brujita" se daba cuenta de todo, nunca se la escapaba nada. Era cariñosa, divertida, simpática, te reías con ella bueno...Era mamá, la mejor mamá. Pero no sólo era la mía, también era la mamá de los demás, de los que estaban cerca de ella, de los que la necesitaban, de los que la pedían ayuda...de todos a los que ella quería. Era una mujer especial. Lo llenaba todo, donde ella estaba no había sitio para las penas, ni las tristezas.
Mi padre enfermó y en 15 días se nos murió. Mi madre ya estaba enferma pero al morirse mi padre, su amor...no quiso vivir, se entregó. Ni siquiera nosotras, mi hermana y yo le valíamos.
Cuando nos dimos cuenta ya era demasiado tarde. Vivió 3 meses, muchas veces en esos tres meses pude decirla que la quería mucho...ella no quería irse, la mente humana es muy complicada. porque me lo preguntó, la pobre creía que yo no la iba a mentir...pero la mentí...la dije que todo estaba en orden...que no se preocupara porque no la iba a pasar nada.
Así que ella hacía planes para cuando estuviera bien...Un día entró en coma y estuvo 7 días hasta que murió. Y cuando se fue el vacío que yo sentí fue tan grande que no me valía nadie ni siquiera el Hado.
El martes 24 de julio hizo 12 años que murió. Y me da igual el tiempo que pase, ese día para mí es el peor de mi vida, no me vale nadie, no me vales tu mi preciosa duendecilla, no me vale mi chico, ni los amigos, nadie, tienes que entenderlo. Ese día es mío y de ella.
Y luego llega mi Santo, dos días después...
Pero esto pasará...ahora al escribir esta carta, estoy llorando porque al recordarlo, lo vuelvo a vivir y aún me duele... Porque ya no la tengo, porque jamás me va a llamar Anituski, porque jamás voy a oir su voz ni su risa.
Pero sé que es así...esto va así.
Como siempre decía mi padre, vinimos con esta condición. Llega un momento que has llegado al FIN del libro, no hay más.
Sólo me puede entender quien ha pasado por lo mismo. Nadie más. Sólo me puedo entender ese amigo que ha perdido a un padre, una madre, un hermano y que además de ser su mamá, su papá o su hermano, era su mejor amigo.
En unos días estaré bien, volveré a ser otra vez tu Hada, tu Hada de la Alegría, esa que te hace reir.
No puedo contarte otra cosa porque es esto lo que me pasa es una pena tan grande que mi alma está triste y no tiene ganas de nada.
Te quiero muchísimo duendecilla que no se te olvide jamás. En nada tu Hada volverá a estar contigo...

